Enviado por: admin in Underworld, cine on
May 6, 2009
La saga de Underworld suma y sigue. En una epoca de rebrote vampirico (todo lo que tocan los vampiros se convierte en oro) son ahora los hombres lobo o licantropos los que asumen el protagonismo de una rebelion que relata la epica batalla entre unos y otros. Hollywood ha visto el filon tematico y lo piensa exprimir hasta el limite.
En esta ocasion ceden el mando al novato Patrick Tatopoulos, un especialista en efectos especiales reconvertido a director. La apuesta aprueba el examen. Tatopoulos consigue concentrar el relato en un escenario minimalista (esa fortaleza vampirica) retocadisimo por ordenador, apenas traslada la accion a lugares abiertos, y asi logra una doble funcionalidad; la sensacion de angustia y el ahorro de recursos. Cuando los medios son limitados (como tambien pasaba en la version cinematografica de V de Vendetta, a la que no le llegaba para la brutal exigencia de las escenas finales) se puede tirar de ingenio, usar planos cortos, reducir escenarios y renunciar a grandes paisajes, y si encima el guion ayuda el resultado final puede quedar muy digno.
Pero trampas escenograficas al margen, el filme nos cuenta una historia de amor y otra de desamor, la de los dos protagonistas, edulcorada hasta el extremo y a la postre, poco creible, y la de las dos razas, enfrentadas desde tiempos remotos. La nobleza vampirica recuerda a la aristocracia del Antiguo Regimen, su codicia no tiene limites y el temor a una rebelion licantropa los hace cada vez mas despiadados.
Como relato fantastico, La Rebelion De Los Licantropos, a pesar de sus limitaciones de forma y cierta grandilocuencia en sus dialogos, funciona, entretiene y se deja ver. Pero seamos sinceros, forma parte del subgenero fantastico procedente del mundo de los juegos de rol, y ese es un caramelo fabricado para paladares muy determinados.