Científicos del CSIC constatan que distintas especies de fitoplancton en mar abierto serán, a finales de este siglo, más vulnerables al incremento de la temperatura del agua mientras que las que se mueven en aguas continentales se harán más resistentes.
Los resultados de esta investigación, publicados en la revista Proceedings of the Royal Society B, señalan que el efecto invernadero provocará alteraciones en la dinámica del fitoplancton, fundamental para regular el clima.
Entre las doce especies de fitoplancton estudiadas por los científicos destacan las microalgas asociadas a los corales de la Gran Barrera de Coral, el mayor arrecife del mundo, situado al noreste de Australia.
Según explica Emma Huertas, coordinadora de este estudio, los océanos cumplen un importante papel en modular el clima a través del almacenamiento y el transporte de calor y el secuestro de CO2 de la atmósfera.
Los microorganismos que forman el fitoplancton cumplen estas funciones a través de la fotosíntesis.
La importancia del fitoplancton en los océanos, según Huertas, "reside también en su labor como primer eslabón de la red trófica o alimentaria marina. Sería el equivalente -añade- a la vegetación terrestre, ya que transforma elementos inorgánicos en energía y materia orgánica para que el resto pueda alimentarse".