«Viridiana» estalló en Cannes hace ahora 50 años y su onda expansiva acabó incluso con la cabeza del director de Cine de la época (el peligro del cargo no es reciente), que había recogido la Palma de Oro ante la ausencia de Luis Buñuel. Pese a su éxito internacional, la película no pudo verse en España hasta 1977.
ABC informaba del revuelo que causó la película de Buñuel desde suprimera proyección, el último día del festival, con el palmarés ya decidido. Su crítico cinematográfico, Donald (pseudónimo habitual de Miguel Pérez Ferrero), contaba así el impacto: «Ha sido una bomba, la bomba cinematográfica de este festival, que a todos ha asombrado y ha provocado extraordinaria polvareda polémica, al punto de que todas las demás películas se han olvidado en las discusiones de los festivales y solo se habla, cruzándose las opiniones más encontradas, apasionadamente de ella».
Donald también hablaba del asombro unánime causado entre la crítica por este título capital en la filmografía del maestro de Calanda, con la excepción del crítico de «L´Humanité», que destacaba el carácter “blasfematorio” de la cinta. Otro comentario periodístico, en«L’Osservatore Romano», diario oficial del Vaticano, alertó al Gobierno de Franco de lo pernicioso de la película, procedente además de la “católica España” y le costó el cargo de Muñoz Fontán, orgulloso (durante unas horas) director de Cine, defenestrado antes incluso de regresar a España con la Palma de Oro bajo el brazo.
El ministro de Información y Turismo no solo prohibió su exhibición, sino que ordenó la destrucción de todas las copias, aunque su brazo no alcanzó a quemar el negativo que quedó en París, gracias al cual la obra no se perdió. El veto se prolongó hasta la muerte de Franco, quien según cuenta el propio Buñuel vio «Viridiana» dos veces sin encontrar en ella motivo de escándalo, pese a lo cual rehusó revocar la decisión.