Un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha patentado un producto que reduce en un 80 y en un 98 por ciento la formación de sendos compuestos potencialmente cancerígenos en algunos alimentos
El CSIC informa de que el producto disminuye en un 80 por ciento la formación de acrilamida y en un 98 por ciento la de hidroximetilfurfural, dos compuestos que se generan de forma natural a partir de la reacción de azúcares y aminoácidos durante el cocinado de alimentos, principalmente, los horneados de productos de panadería.
El preparado podría aplicarse con un vaporizador en la superficie de los productos antes de cocinarlos, que es donde se forma la mayor parte de la acrilamida y del hidroximetilfurfural, además es incoloro y no altera las propiedades del sabor y el olor de los alimentos como ocurría en la mayoría de los métodos ensayados hasta el momento.
Basta con echar un vistazo a la publicidad televisiva para darse cuenta de que la hipertensión arterial (HTA) es uno de los trastornos más comunes en España. En concreto, cuatro de cada 10 españoles son hipertensos, según datos de la Fundación Española del Corazón (FEC). Y, lo que es más preocupante, más de cuatro millones de personas en nuestro país no saben que padecen esta enfermedad.
La hipertensión es una alteración silenciosa (no provoca síntomas) que puede ir dañando el corazón poco a poco, al someterle a un sobreesfuerzo constante. Por ello prevenirla es tan importante. “Mediante un mayor control de la tensión y unas buenas medidas de prevención, conseguiremos reducir la cifra de afectados por HTA”, afirma la doctora Pilar Mazón, de la Sociedad Española de Cardiología, con motivo del Día Mundial de la Hipertensión Arterial que se celebra el 17 de mayo.
¿Qué podemos hacer para reducir nuestras posibilidades de padecer hipertensión o combatir el trastorno si ya lo hemos desarrollado? Toma nota:
Las sustancias nocivas del tabaco aumentan la presión arterial y la frecuencia cardiaca.
Si aún no lo has hecho, deja de fumar: Para la FEC el tabaco es uno de los principales factores de riesgo que pueden provocar hipertensión, al aumentar la frecuencia cardiaca y la presión arterial. “Dejar de fumar tiene unos efectos positivos superiores a cualquier medicación para la hipertensión”, sostiene en una nota de prensa.
* No más de una o dos copas de vino al día: Los polifenoles presentes en el vino tinto tienen un efecto cardioprotector que ayuda a combatir la hipertensión, pero sólo obtendrás este beneficio si respetas el consumo recomendado (una copa al día para las mujeres y dos para los hombres). Tomar más alcohol de la cuenta tiene justo el efecto contrario, aumentar la presión arterial. Pero no cometas el error de sustituir el alcohol por refrescos azucarados, que también ayudan a disparar la tensión. Lo mejor es apostar por beber agua o zumos naturales.
El ejercicio físico voluntario tiene un efecto protector y terapéutico contra el alzheimer, ya que mejora las funciones sinápticas neuronales, el aprendizaje, la memoria, la función sensoriomotora y la ansiedad, según las conclusiones de un estudio en el que han participado investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
Durante la investigación, que saldrá publicada en el próximo número de la revista "Journal of Alzheimers's Disease", los científicos usaron varios grupos de ratones transgénicos, con una patología similar a la enfermedad de alzheimer.
Según el CSIC, los datos obtenidos no son fácilmente extrapolables a la especie humana, pero sugieren que el ejercicio físico (y, probablemente, el intelectual) pueden ser beneficiosos a medio plazo para retrasar determinados síntomas característicos de esta enfermedad y de los que acompañan al envejecimiento.
Los científicos separaron a los animales por grupos según el avance de la patología, y cada conjunto tuvo acceso a la rueda giratoria durante un tiempo diferente y en estadios de la enfermedad diferentes.
"Observamos los mejores resultados en los ratones de siete meses, que ya estaban en una fase moderada de la enfermedad y que habían realizado ejercicio durante más tiempo, de forma continuada desde un mes de edad", explica Coral Sanfeliu, investigadora del CSIC en el Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona y líder del estudio.
Los ratones enfermos que no hicieron ejercicio presentaron síntomas psicológicos de demencia y pérdida cognitiva, alteraciones en algunos mecanismos que influyen en los recuerdos y el aprendizaje, así como peor función sensoriomotora.
Por el contrario, los que sí lo habían realizado obtuvieron mejores resultados en todas las pruebas psicomotrices, en las de memoria y aprendizaje; menor ansiedad ante situaciones estresantes y mejor control de la respuesta ante sobresaltos.
El equipo de investigación analizó también el tejido de la corteza cerebral y del hipocampo afectadas por la enfermedad, y observó que algunos indicadores fisiológicos relevantes, como el estrés oxidativo en el cerebro, obtuvieron mejores resultados en los animales que realizaron ejercicio.