De vez en cuando ocurren estas cosas. Va una persona a saltar, confía ciegamente en la empresa, y debido a un pequeño error pierde la vida. ¡Menos mal que a éste le queda(ba)n dos vidas más! Pues sí, falló un arnés, se rompió por el desgaste y por un defecto de fábrica (el material empleado en su confección era más débil de lo debido, lo habitual). Pero el saltador llevaba dos arneses más, que no fallaron. Es la primera vez en muchos años que nos ocurre esto. Pero, por eso mismo, duplicamos (o triplicamos, como en este caso) las medidas de seguridad. Eso sí, se ve que el título da morbo ¿eh? [Más] [Menos]